Economía global: un panorama más sólido y una menor probabilidad de recesión 

El crecimiento económico sigue respaldado por el ciclo de inversión en inteligencia artificial (IA), el sólido gasto empresarial y condiciones financieras favorables. Estos factores, que en un principio se concentraban en Estados Unidos (EE. UU.), están impulsando ahora el crecimiento a nivel mundial. Los datos sobre la confianza empresarial en Europa, que hasta ahora iban a la zaga de los de EE. UU. y Japón, han sorprendido positivamente y están reduciendo la diferencia. Los menores riesgos inflacionarios y unas perspectivas de crecimiento más favorables están disipando los temores de estanflación que predominaban a comienzos de 2026.

China comenzó la segunda mitad del año en una situación más delicada, con una economía cada vez más dividida. La demanda relacionada con la IA impulsa la industria manufacturera de alta tecnología y las exportaciones, mientras que el resto de la economía nacional sigue mostrando un comportamiento moderado. Los responsables políticos parecen dispuestos a tolerar un crecimiento más lento, a la vez que dan prioridad a la autosuficiencia tecnológica.

Los principales riesgos para la economía mundial son un error en materia de políticas, una fuerte desaceleración del gasto en IA y una crisis geopolítica de gran envergadura. El riesgo de recesión, sin embargo, parece ser relativamente bajo y lejano.

Tasas de interés e inflación: altas, pero estables

Es probable que la inflación y las tasas de interés se estabilicen en niveles más altos que en la década anterior a la pandemia de Covid-19. Factores como la relocalización de la producción, el gasto en defensa y la fragmentación geopolítica están ejerciendo presión al alza sobre los precios. Sin embargo, con el paso del tiempo, el aumento de la productividad impulsado por la IA podría llegar a ser un elemento importante para contrarrestar esta presión. Por lo tanto, en lugar de un retorno a una inflación ultrabaja, prevemos que, en el futuro, los niveles de inflación y de tasas de interés sean algo más altos, pero también más estables.

En septiembre, la Reserva Federal de EE. UU. (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BDJ) subieron sus tasas de interés en un contexto de inflación complejo. Prevemos que la Fed suba sus tasas una vez más en su próxima reunión de octubre y que luego comience a recortarlas a partir de mediados de 2027. En Europa, no se espera que ni el BCE ni el Banco Nacional Suizo (BNS) modifiquen sus tasas de interés. Mientras tanto, el sólido crecimiento y una política fiscal favorable deberían permitir al BDJ seguir subiendo sus tasas de interés.

Cinco temas clave de inversión para el resto de 2026

1. Divisas: prevemos una depreciación del USD

En este contexto, la pérdida de ventaja del USD en cuanto a tasas de cambio debería favorecer al par de divisas EUR/USD. El AUD y la NOK siguen siendo las divisas de mercados desarrollados con mayores rendimientos, lo que apunta a una perspectiva alcista, mientras que la política de tasas cero del BNS consolida la desventaja en materia de tasas de interés, extendiendo la debilidad del CHF. En los mercados emergentes (ME), las divisas latinoamericanas siguen siendo las que ofrecen mayores rentabilidades en estrategias de carry trade.

2. Renta variable: un mercado más amplio

La rentabilidad de la renta variable ha comenzado a diversificarse tras un primer semestre de 2026 inusualmente concentrado. La mejora de la amplitud de los beneficios respalda esta tendencia, lo que refuerza los argumentos a favor de la diversificación más allá de la IA y justifica nuestra postura optimista con respecto a la renta variable para fines de año. En Europa, preferimos los sectores cíclicos expuestos a un mayor gasto en inversión, el sector financiero gracias a su sólida dinámica de beneficios y Suiza por sus ventajas de diversificación. En el sector de las tecnologías de la información seguimos siendo optimistas con respecto al tema estructural de la IA y preferimos los semiconductores y determinadas empresas de software frente al hardware. 

Por último, seguimos sobreponderando los ME, con un enfoque selectivo en Asia. Nos gusta Japón por su liderazgo en IA y sus reformas empresariales y Singapur por su carácter defensivo y sus iniciativas de reforma. Además, vemos potencial a largo plazo en China, debido a su oportunidad en el ámbito de la IA, que aún no se ha aprovechado lo suficiente, y en India, gracias a su resiliencia interna.

3. Renta fija: mayores rendimientos, mejores oportunidades

Los atractivos rendimientos reales siguen respaldando los activos de renta fija como pilar fundamental de las carteras de cara a fin de año. Preferimos la exposición a la duración mediante bonos corporativos con grado de inversión en el segmento de 5 a 10 años, sin dejar de mantener una gestión disciplinada del riesgo crediticio. Los bonos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación siguen siendo un complemento útil si la inflación resulta ser más persistente de lo previsto.

La deuda de los ME continúa siendo una opción preferida de inversión, ya que ofrece una rentabilidad atractiva y ventajas de diversificación. La emisión de deuda por parte de las grandes plataformas tecnológicas, impulsada por la IA, está generando oportunidades en lugar de suponer una amenaza para los diferenciales crediticios.

4. Metales preciosos: respaldo estructural

El oro sigue siendo un importante diversificador en las carteras. La continua demanda por parte de los bancos centrales ofrece un sólido apoyo estructural, mientras que la incertidumbre geopolítica y los altos niveles de deuda pública también favorecen esta clase de activo. Aunque los precios puedan seguir siendo volátiles a corto plazo, seguimos optimistas con respecto al oro. Por el contrario, la plata todavía sufre las secuelas de un frenesí impulsado por la especulación y se prevé que enfrente una menor demanda industrial.

5. Alternative investments: Alpha via execution excellence

Los mercados privados enfrentan el desafío de unas tasas de interés más altas, lo que hace que la selección de gestores sea fundamental. Favorecemos el capital privado orientado a la creación de valor, la financiación directa en Europa, la infraestructura vinculada al crecimiento estructural y la resiliencia frente a la inflación, así como los fondos de cobertura multiestrategia de baja volatilidad, que mejoran la diversificación en un entorno de creciente dispersión y volatilidad de los mercados.

Interrogantes clave

¿Qué cabe esperar de la nueva dirigencia de la Fed?

Es probable que el cambio más importante tenga que ver con su estilo de comunicación. La Fed parece dispuesta a ofrecer menos orientación prospectiva y a permitir que los mercados reaccionen de forma más directa a los datos que se vayan publicando. Esto significa que es posible que los inversionistas tengan que acostumbrarse a una mayor volatilidad en torno a la publicación de los datos sobre inflación y empleo, mientras que la vara para que la Fed apoye a los mercados en caso de una recesión sigue siendo alta.

¿Cómo deberían posicionar sus carteras los inversionistas ante la fragmentación geopolítica y la incertidumbre comercial?

En lugar de intentar predecir todos y cada uno de los acontecimientos geopolíticos, los inversionistas deberían enfocarse en los beneficiarios a largo plazo de este contexto. Sectores como la IA, la infraestructura, la ciberseguridad, la salud y el sector financiero siguen siendo atractivos. También creemos que la diversificación geográfica sigue siendo importante, sobre todo en Japón, otras partes de Asia y determinados mercados europeos.

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