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El mundo tras la crisis del coronavirus: perspectivas de planificación patrimonial

La crisis del coronavirus ha supuesto un desafío sin precedentes para la humanidad y un duro golpe a la economía global. ¿Qué hemos aprendido de esta situación? Nuestros expertos en planificación patrimonial prevén una evolución de tendencias en cinco áreas: protección de la familia y del patrimonio, planes de sucesión, reubicación, digitalización y planificación financiera y de liquidez.

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Protección de la familia y del patrimonio
María Eugenia Mosquera: «Hoy en día, teniendo en cuenta la velocidad de los cambios en el mundo y los retos que esta crisis está planteando a nuestro sistema global, se nos consulta desde distintos ámbitos sobre la mejor manera de proteger a las familias y su patrimonio en estos tiempos de incertidumbre. Algunas familias han considerado necesario reflexionar sobre cómo planificar el futuro para mitigar los riesgos que esta crisis ha generado, tanto para ellas mismas como para su patrimonio.

Puesto que algunos países carecen de capacidad de endeudamiento, necesitan encontrar otras fuentes de ingresos para afrontar el COVID-19. Unos pocos estados ya han reaccionado redactando proyectos de ley centrados en incrementar los impuestos de solidaridad, sufragados por los sectores de población con mayores rentas. Otros países estudian la posibilidad de gravar las plataformas digitales, aumentar el IVA o imponer medidas más estrictas en sus políticas de recaudación fiscal. Aparte de los efectos negativos que una mayor presión fiscal podría tener para la economía en su conjunto, ¿qué implica concretamente para las personas con alto nivel de patrimonio, o High Net Worth Individuals (HNWI), y sus familias?

Si se implementan correctamente, las estructuras patrimoniales pueden resultar ser un vehículo útil, que proporciona protección y consolidación. Y lo que es más importante, pueden mitigar los riesgos y garantizar la accesibilidad a los activos de manera eficiente, proporcionando liquidez en momentos de necesidad. Algunos ejemplos de estas estructuras podrían ser los fideicomisos, las fundaciones, los seguros de vida, los fondos de inversión privados (private label funds), las empresas, los testamentos u otras estructuras jurídicas.

En tiempos de crisis las prioridades cambian, y las experiencias que nos ha impuesto esta pandemia marcan el camino hacia la búsqueda de nuevos valores. En este sentido, que una estructura patrimonial concreta sea adecuada o no para una familia determinada dependerá de esos valores, de los objetivos de la familia, su país de residencia, los miembros de la familia afectados, la legislación aplicable y el tipo de activos involucrados. Desgraciadamente, no hacer nada ya no es una opción».

Planes de sucesión
Eleanor Yuen: «Desde principios del siglo XXI hemos sufrido varias crisis financieras, desde el estallido de la burbuja de las Puntocoms, pasando por el 11 de septiembre, la recesión de 2009, y ahora la crisis del COVID-19. Hemos visto cómo un patrimonio puede crecer y desaparecer en un instante. En concreto, los últimos 20 años han sido un periodo muy difícil para crear y mantener un patrimonio, especialmente a través de los mercados financieros. La protección y la conservación del patrimonio irán adquiriendo una relevancia cada vez mayor a medida que las generaciones más antiguas se den cuenta de que sus descendientes tendrán cada vez más dificultades para construir su propio patrimonio, y ello, sin tener culpa alguna.

La pauta que empieza a esbozarse es específica de nuestra época. Hasta hace poco, se sostenía la siguiente premisa: la próxima generación viviría mejor que la anterior. De ahora en adelante, la protección de los activos y de la familia será más relevante que nunca. Esto significa que ya no bastará con una simple y esporádica revisión del testamento o de las voluntades anticipadas. A partir de ahora, una revisión regular – preferiblemente anual – será esencial, y debería convertirse en una práctica habitual para todo el mundo.

Existe otra importante cuestión que afecta a las empresas. Con o sin el COVID-19, hoy en día el tema de los planes de sucesión es una prioridad en muchas agendas, ya se trate de una empresa familiar o no. Las preguntas suelen ser las mismas: “¿Sigue siendo pertinente el modelo de negocio? ¿Será relevante en el futuro? ¿Quién es la persona más adecuada para dirigir la empresa con el fin de garantizar el éxito a largo plazo?”. Además, asegurar la liquidez en situaciones de emergencia también es un asunto que debe abordarse y resolverse de forma activa».

Reubicación
Silke Mies: «Mucha gente ha tenido ocasión de comprobar el valor de su nacionalidad. La nacionalidad ha demostrado ser algo más que un simple pasaporte; en esta crisis ha sido un salvavidas, una oportunidad para regresar a un refugio más seguro. En un mundo en el que las fronteras ya se percibían como inexistentes (EEE), el COVID-19 ha puesto de manifiesto que los límites fronterizos entre países siguen teniendo un impacto significativo en la libre circulación de personas y capitales. En el futuro, se espera que cada vez más personas otorguen mayor valor a su nacionalidad y, paralelamente, crecerá el interés por explorar las vías necesarias para acceder a las nacionalidades a las que se tiene derecho (por nacimiento), ya que ahora nos hemos percatado del valor real de poder contar con ellas.

Contar con activos de emergencia como el acceso a cuentas bancarias, propiedades inmobiliarias, medios de transporte, etc., repartidos en distintas jurisdicciones ha demostrado ser muy útil a la hora de mantener las condiciones de vida de nuestros clientes HNWI y de sus seres queridos, quienes a menudo residen en otros países. 

En condiciones normales, la elección del lugar de residencia preferente suele depender de factores como la calidad de vida, el acceso a la educación, la calidad del medioambiente, la seguridad, etc. Sin embargo, de ahora en adelante se prevé que las personas prioricen otros aspectos esenciales que han cobrado más importancia, como el acceso a la sanidad, la disponibilidad de infraestructuras de apoyo, la posibilidad de una (rápida) repatriación y la capacidad general para gestionar una situación de crisis. Los países que han conseguido gestionar esta crisis con mayor éxito serán más atractivos en el futuro. Entre los criterios de elección no solo se pondrán sobre la mesa las consideraciones de corto plazo sobre las tasas de mortalidad o de contagio, sino que se valorará cuánto tiempo le ha costado a cada país recuperarse económicamente. ¿Es posible que el éxito a corto plazo haya generado una factura desproporcionadamente alta a largo plazo?».

Digitalización
Anna Ivanova: «¿Qué papel jugará la digitalización a partir de ahora? ¿Quizás algunos sectores de actividad tradicionales se hayan acomodado en el pasado y hayan sido demasiado lentos y reacios al cambio? Una de las preguntas que más nos formulan es la siguiente: “¿Cómo podemos hacer llegar documentación importante a un notario – una escritura de poderes, por ejemplo – para su certificación, si no podemos reunirnos físicamente?”.

Definitivamente, ha llegado el momento de que se aborde y resuelva la cuestión de las firmas digitales por parte de los juristas y las instituciones encargadas de emitirlas y reconocerlas. Hemos sido capaces de enviar hombres a la Luna, pero muchas jurisdicciones siguen sin encontrar una alternativa a la firma física. No es una cuestión de viabilidad tecnológica, – porque esta viabilidad está demostrada – sino un problema de voluntad institucional a la hora de adoptar la digitalización.

Según nuestras previsiones, vamos a presenciar un fuerte crecimiento del archivado digital de documentos en lugares donde puedan ser firmados electrónicamente y posteriormente compartidos con asesores jurídicos, bancos, compañías aseguradoras y autoridades».

Planificación financiera y de liquidez
Susanna Keller: «Muchas empresas habrán chocado con la dura realidad de no poder funcionar al 100% – o ni siquiera operar – durante varios meses, a pesar de que el poder adquisitivo de los compradores siguiera estando ahí. La capacidad de las empresas de garantizar la liquidez y pagar los salarios durante varios meses – incluso si el negocio en sí no genera ingresos – será probablemente un requisito que las autoridades impondrán en el futuro. Después de haber gastado gran parte del presupuesto público en mantener las empresas a flote es previsible que, a partir de ahora, los gobiernos quieran asegurarse de que estas cumplan unos requisitos mínimos en términos de reservas de capital para tales emergencias.

Otra tendencia que podríamos observar en el futuro es el seguro de liquidez. Es posible que las empresas empiecen a considerar la posibilidad de cubrirse ante futuras pandemias, con el fin de generar flujos de tesorería en caso de producirse otra crisis. El tiempo dirá si surge la demanda y, en caso afirmativo, si las compañías de seguros se sentirán capacitadas para asumirla o no.

Naturalmente, las repercusiones de esta crisis en las empresas también han tenido un efecto inducido en los particulares. Un evento tan impredecible sin duda alguna habrá frustrado muchos proyectos personales. ¿Cómo podemos reconducir estos planes? Lo fundamental es una cuidadosa planificación anticipada.

 Como acabamos de ver, otro punto clave de la planificación prospectiva es la necesidad de contar con planes de contingencia efectivos. Dentro de poco, un elemento ineludible de cualquier plan financiero y de liquidez será muy probablemente la simulación de escenarios de crisis, con previsiones de cómo se preservan mejor los activos y la liquidez en esos casos, asegurando así que no afecten negativamente a ningún proyecto a largo plazo».

Su patrimonio

Vida, negocios, inversiones, proyectos… Lo que es importante para usted lo es para nosotros. Este artículo forma parte de la serie Su patrimonio, en la cual analizamos los valores realmente fundamentales para usted, y cómo la planificación patrimonial puede ayudarle a alcanzar sus objetivos.

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