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¿Como proteger a su familia y activos en tiempos de incertidumbre?

En el contexto actual seguramente todos coincidimos en que lo principal es proteger a nuestras familias y el patrimonio. Para ello, es esencial una planificación y estructuración adecuada con el objetivo de evitar situaciones no deseadas.

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En tiempos de turbulencia, uno de los mecanismos de protección familiar más efectivos es una estructuración patrimonial adecuada que resguarde el patrimonio y cumpla con los objetivos particulares.

Si el objetivo fuera asegurar fondos para menores de edad a efectos de contribuir a sus estudios o eventos específicos (matrimonio, compra de un auto, un departamento), sería fundamental tener un acuerdo que pueda perdurar en el tiempo (incluso que sea válido ante fallecimiento o incapacidad). 

Estos acuerdos podrían brindar seguridad y protección a los menores, quienes a través de sus representantes (padres o terceros designados) podrían recibir fondos para cumplir dichos objetivos, sin mayores procesos burocráticos, judiciales o contenciosos. 

Existen estructuras patrimoniales que podrían brindar protección adicional, consolidación y que podrían garantizar accesibilidad a los activos de forma eficiente. Entre ellas, y a fines ilustrativos, podríamos mencionar: los trusts o fideicomisos, fundaciones, seguros de vida, fondos comunes de inversión, compañías, testamentos u otros contratos o acuerdos jurídicos.

En líneas generales, mantener activos a nombre personal, sean líquidos (por ejemplo, cuentas bancarias), o ilíquidos (por ejemplo, inmuebles), podría no ser una vía adecuada de protección patrimonial considerando especialmente si dichos activos se encuentran ubicados fuera del país de residencia de su titular. Sin embargo, todo dependerá de la situación en particular de cada familia y las leyes aplicables.

En este orden de ideas, los activos fuera del país de residencia podrían estar sujetos a diversos procesos de traspaso de herencia e impuestos (local e internacional), que mediante un planeamiento adecuado podrían haberse considerado. 

Por otra parte, poseer una empresa familiar en funcionamiento presenta desafíos adicionales que cada dueño de empresa debería considerar, por ejemplo: 

  • ¿Quién se haría cargo de la empresa en caso de incapacidad o fallecimiento de su titular, y bajo qué condiciones? 
  • ¿Con qué bienes puedo compensar a los miembros de la familia que no estén interesados en heredar la empresa familiar y bajo qué arreglos legales puedo estipularlo?
  • ¿Es válido un acuerdo con miembros de la familia sobre la futura distribución de la herencia que incluya la empresa familiar?  
  • ¿Cuál es la mejor manera de estructurar la empresa para su preservación para futuras generaciones? 
  • ¿De qué forma podría garantizar liquidez para aquellos que lo necesitaran, y al mismo tiempo evitar conflictos?

Mediante la regulación de las relaciones entre la familia, el patrimonio y la empresa, estas preguntas y muchas otras podrían ser abordadas. Por ejemplo, teniendo un gobierno y funcionamiento adecuado que sea acordado por todos los integrantes y participantes a fin de evitar potenciales conflictos. 

Una forma de plasmar por escrito este tipo de acuerdos es mediante un protocolo familiar que determine la visión, objetivos y futuro desarrollo de la empresa.

Conclusión
En general, el mantenimiento de activos a título personal suele ser lo más directo y sencillo. Sin embargo, en ciertos países, no resulta el método más eficaz de protección de activos ante terceros o incluso ante casos de incapacidad permanente o fallecimiento.

En varios países existen impuestos a la riqueza o impuestos a las herencias, por lo que un planeamiento adecuado tam-bién podría garantizar la eficiencia y liquidez necesaria para afrontar los mismos, cubriendo aspectos sucesorios de manera eficiente, ahorrando costos y procesos burocráticos. 

Es fundamental proteger los activos ante tiempos de incertidumbre e inestabilidad jurídica. En estos casos, la estructuración debería brindar adicionalmente la flexibilidad adecuada para adaptarse a los cambios, maximizar el valor de los activos y mitigar los riesgos a los que podrían estar expuestos.

Las estructuras o acuerdos de planificación patrimonial variarán dependiendo de las necesidades, país de residencia, familiares, legislación aplicable y del tipo de activo involucrado. Por lo tanto, es muy importante analizar cada situación en particular y que la documentación se encuentre actualizada como así también al alcance de la familia o personas de confianza.

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