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Teoría monetaria moderna – ideas de nuestro Group CIO

A nuestro juicio, la TMM es una gran idea que podría obrar milagros, o bien provocar una catástrofe si se acaba aplicando mal. Como con cualquier otra idea, el éxito radica en la calidad de la ejecución. Todo depende de la gobernanza y la asignación del capital por parte del Estado.

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Resumir la Teoría monetaria moderna (TMM) no es tarea fácil. En pocas palabras, la TMM sostiene que la deuda pública no será nunca un problema mientras los gobiernos impriman el dinero que piden prestado y luego gasten bien ese dinero.

¿Por qué resulta relevante ahora mismo?  
Puesto que la política monetaria tradicional está agotada en la mayoría de las economías desarrolladas, creemos que los legisladores mundiales recurrirán a medidas poco convencionales durante esta década para estimular la actividad económica. En concreto, la política monetaria podría coordinarse de forma sistemática con la política fiscal, como sostiene la TMM. La pandemia de Covid-19 ha acelerado de forma drástica esta tendencia ineludible. Ante la urgencia extrema de dar apoyo fiscal al sector privado, incluso los gobiernos más reacios al uso de la política fiscal han cambiado de rumbo de forma abrupta.

Hasta ese momento, la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) actuaba conforme a un mandato doble: por un lado, inflación ligeramente positiva, cercana al 2%; y por el otro, el pleno empleo. Este enfoque monetario buscaba el equilibrio entre la inflación y la salud del mercado laboral.

A partir de ahora, la Fed permitirá que la inflación supere hasta cierto punto el objetivo del 2% cuando no se haya alcanzado previamente ese nivel. En cuanto al objetivo del pleno empleo, la Fed está flexibilizando su enfoque al indicar que también tendrá en cuenta el nivel de desempleo de distintos grupos de la población, además del nivel general, para valorar si hace falta una contracción o una relajación monetaria.

La clave está en la utilización de la capacidad
En la TMM, las restricciones o limitaciones para el gasto público se basan en la utilización de la capacidad productiva de un país, y no en un límite autoimpuesto para la deuda pública.

Por lo tanto, la eficacia y la idoneidad de la estimulación de la demanda a través de un déficit público recurrente dependen de la disponibilidad de recursos productivos no utilizados y de la capacidad a la hora de darles un uso apropiado. Si la cantidad de bienes y servicios consumibles no aumenta, pero sí lo hace la masa monetaria para comprarlos (por ejemplo, a través de una renta universal), los precios subirán pero la riqueza se estancará. La inflación resultante es un impuesto indirecto para los ahorristas y genera un efecto de redistribución.

El debate gira en torno a la inflación    
Algunas personas rechazan la idea de que los gobiernos impriman su propio dinero para respaldar la economía por miedo a que esto genere hiperinflación.

Gestionar el riesgo inflacionario es esencial y la TMM se toma este tema muy en serio. Más aún que el resto de las teorías económicas, la TMM coloca a la inflación en el centro del debate y ofrece un abanico más amplio y avanzado de técnicas para controlarla.

Los defensores de la TMM insisten en que la financiación del déficit no es un problema, siempre que los déficits no generen inflación. Probablemente tengan razón, pero todo depende de gestionar los déficits y su composición para aprovechar al máximo el uso no inflacionista de los recursos productivos. En ese sentido, es esencial la naturaleza misma del gasto público.

Por último, la postura reciente de la Fed ha puesto de manifiesto de forma implícita que la inflación no es un problema ni a corto ni a mediano plazo. La inflación llegará, pero será después de varios años y no de la noche a la mañana.

La gobernanza es la cuestión real   
Si los recursos productivos no se utilizan por completo (desempleo o infrautilización de capacidades) por una insuficiencia recurrente de la demanda interna y externa, o bien si los recursos disponibles no se destinan a usos productivos porque sus capacidades no satisfacen la demanda del mercado interno, la TMM afirma que el sector público puede compensar esta escasez de demanda con déficits para impulsar la actividad.

Un sistema educativo sólido que forme una mano de obra con experiencia en nuevas tecnologías y ciencias de la vida supone una ventaja importante a la hora de aplicar la TMM.

Yves Bonzon, Group Chief Investment Officer

No obstante, a la larga todo dependerá de cómo asigne su apoyo el Estado, en qué condiciones y a través de qué mecanismos. En cualquier caso, será importante asignar el dinero con eficiencia.    

Pero los problemas no acaban ahí. Surge de inmediato la cuestión de las decisiones y preferencias sobre los ámbitos a los que prestará atención el Estado. Se trata de un tema de preferencias políticas y redistribución entre la ciudadanía. Por lo tanto, la cuestión de fondo es la gobernanza, y huelga decir que se trata de un tema complejo y delicado.

Es importante para los inversionistas    
Por supuesto, la capacidad de los países para sustentar los déficits fiscales varía de manera considerable. En esas circunstancias, para los inversionistas resulta más necesario que nunca centrar sus inversiones en países con sistemas políticos que garanticen una asignación eficiente del dinero público más allá de la capacidad de imprimir en la moneda en la que pidan prestado.
 
Además, un sistema educativo sólido que forme una mano de obra con experiencia en nuevas tecnologías y ciencias de la vida supone una ventaja importante a la hora de aplicar la TMM. Todos estos factores debe dirigirlos un sistema político de probada valía en el ámbito de los controles y contrapesos. La lista de candidatos no es extensa.

A nuestro juicio, la TMM es una gran idea que podría obrar milagros, o bien provocar una catástrofe si se acaba aplicando mal. Como con cualquier otra idea, el éxito radica en la calidad de la ejecución. Todo depende de la gobernanza y la asignación del capital por parte del Estado. Ardua tarea, sin duda.

Market Outlook

¿Qué temas serán relevantes en los próximos tres meses? Los expertos de Julius Baer comparten sus opiniones sobre la economía y los mercados financieros.

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