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[Translate to Spanish:] Navegando en tiempos de incertidumbre

Sin embargo, la calibración correcta de los componentes periféricos, es decir, por un lado el efectivo y por otro el capital privado, puede ayudar considerablemente a confeccionar una cartera acorde con nuestros objetivos de inversión. Este último aspecto está cobrando ahora mayor relevancia, en un mundo donde la necesidad de diversificación y la búsqueda de beneficios se tornan cada vez más cruciales.

Cuatro razones de invertir en capital privado en el largo plazo
Como expertos, creemos que hay al menos cuatro razones por las que el capital privado debería formar parte de la cartera a largo plazo de cualquier inversor.

1. Valor añadido frente a las inversiones pasivas
En primer lugar, los principales gestores de capital privado tienen la posibilidad de añadir un valor considerable a las inversiones pasivas en mercados públicos.

La rentabilidad anual acumulada de los últimos 10 años (1 de julio de 2008 – 30 de junio de 2018) para el cuartil superior supera el 17% en el caso del capital privado en los Estados Unidos, y casi el 14% en Europa. En este contexto, estos datos se comparan de manera favorable con rentabilidades que alcanzan el 11% y el 4% respectivamente, en el caso de fondos de acciones en esos mercados. Es importante resaltar que el rendimiento de inversión suele aumentar con el grado de iliquidez.

2. Diversificación en la cartera de inversión
Segundo, las inversiones en fondos de capital privado añaden diversificación a una cartera de inversión, por lo que pueden mejorar su perfil de riesgo/rentabilidad.

El capital privado brinda acceso a inversiones y segmentos de mercado a los que resulta imposible llegar a través de los mercados públicos. También permite tener acceso a versiones de estrategias con menor liquidez en las que ya hemos invertido. Por lo tanto, el capital privado permite a los inversores diversificar riesgos y mejorar la frontera eficiente de sus carteras.

3. Incremento del número de empresas que cotizan en fondos de capital privado
En tercer lugar, el número de empresas que cotizan en fondos de capital privado está aumentando; en consecuencia, un inversor orientado exclusivamente a los mercados públicos quedará al margen de una parte cada vez más importante del número total de oportunidades.

El universo de las empresas que cotizan en mercados públicos se está reduciendo, una tendencia que se ha intensificado desde el cambio de milenio. Es decir, los mercados públicos se están transformando, pasando de actuar como un mecanismo de recaudación de efectivo a uno de devolución de efectivo. En cambio, en los activos privados se aprecian tendencias opuestas: debido a las nuevas regulaciones y al endurecimiento de los requisitos impuestos a las empresas cotizadas, cada vez más compañías optan por salir de los mercados públicos y entrar en el capital privado, o directamente prefieren quedarse en manos privadas indefinidamente.

4. Perspectiva de largo plazo
Por último, las inversiones en fondos de capital privado obligan a los inversores a adoptar una perspectiva de largo plazo, evitando así errores tácticos y conductuales.

Consideramos el enfoque de los fondos de capital privado como muy ventajoso a largo plazo, ya que distintos estudios empíricos demuestran que los inversores privados en particular suelen obtener un menor rendimiento en comparación con una estrategia a largo plazo basada en comprar y mantener. Existen varias razones que lo explican, y la primera es la excesiva frecuencia de sus transacciones; la segunda consiste en recalibrar su cartera demasiado a menudo; por último, cometen errores al intentar sincronizarse con el mercado.

Todos estos factores implican un aumento de los costos de operación y oportunidad, que se puede mitigar o evitar aplicando un enfoque de inversión paciente a largo plazo.

Tres principios de inversión en capital privado
En este contexto, nuestra estrategia se basa en tres principios básicos de inversión en capital privado.

Para empezar, es importante contar con un universo abierto. La amplia dispersión de la rentabilidad en el capital privado hace que la elección del gestor sea un factor fundamental. Es necesario abarcar todo el espectro sin limitaciones, para así poder identificar y acceder a los gestores más eficientes. El acceso a los fondos del cuartil superior se ha convertido en un reto de primer orden y exige el respaldo de una sólida franquicia institucional.

En segundo lugar, recomendamos una distribución constante a lo largo del tiempo. El capital privado es una clase de activo a largo plazo y, por ende, exige un horizonte de inversión orientado al largo plazo. Para evitar el riesgo de sincronización con el mercado, un inversor debe hacer asignaciones constantes a esta clase de activo a lo largo del tiempo. De igual manera, debe fijar su distribución de activos individual teniendo en cuenta sus objetivos de rentabilidad, su horizonte temporal y las necesidades de liquidez previstas.

En tercer y último lugar, es importante cuidar el diseño adecuado de la cartera. No existe asignación «correcta» al capital privado como clase de activo, ya que la distribución depende de la tolerancia al riesgo de cada inversor, de sus objetivos de inversión y de sus limitaciones de liquidez. Para determinar la distribución adecuada, un inversor deberá evaluar cuidadosamente su «balance» individual (activos y pasivos), así como sus necesidades de efectivo previstas para el futuro. Un diseño adecuado de la cartera también implica garantizar la diversificación idónea entre sectores, gestores, zonas geográficas y estrategias. Finalmente, esta dinámica requiere destinar asignaciones principales a gestores que hayan generado una rentabilidad atractiva en distintos ciclos y, de forma paralela, hacer asignaciones tácticas a gestores destacados a medida que cambian las condiciones.

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