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Efectivo y mercados privados – cuidar los extremos de su cartera

Se dice que toda historia «tiene principio, medio y fin». En un contexto de inversión, esto significa que es igual de importante prestar atención a la periferia que al centro. Nos enfocamos en los dos extremos de las carteras diversificadas: el efectivo y las inversiones en mercados privados.

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Exceso de efectivo: ¿mantenerlo o invertirlo?

Guardar una cierta cantidad de efectivo para las épocas de vacas flacas puede ser una estrategia muy razonable. Sin embargo, el exceso de efectivo puede salir bastante caro con el tiempo. ¿Hay un término medio? ¿Qué se debe tener en cuenta?      

Aspectos a tener en cuenta      

  • Finalidad: ¿Qué finalidad tiene el efectivo en la cartera?    
  • Ingresos: ¿Contribuye el nivel de efectivo a la generación de liquidez deseada (dividendos y cupones) en la cartera?    
  • Generación de riqueza: ¿Favorece la asignación en efectivo la creación de riqueza a largo plazo? ¿Es probable que la composición general de la cartera sirva para alcanzar un objetivo, como efectuar una adquisición grande o traspasar cierta suma a la siguiente generación?    
  • Momento oportuno: Si la razón para mantener efectivo es esperar un momento mejor para entrar al mercado, ¿cuenta con una estrategia?

Motivos para mantener un exceso de efectivo 

  • Motivo operativo: un inversionista puede necesitar liquidez a corto plazo y, por lo tanto, no querer invertir los fondos.     
  • Motivo preventivo: un inversionista puede tener una menor tolerancia al riesgo y, por lo tanto, limitar las inversiones en los mercados financieros. Una razón para optar por esta postura podría ser la búsqueda de un equilibrio con otros riesgos, como los relacionados con la actividad comercial.   
  • Motivo especulativo: un inversionista puede ser muy activo comprando y vendiendo posiciones de cartera. En consecuencia, la cartera puede incluir posiciones voluminosas en efectivo en momentos puntuales.

Argumentos para no mantener un exceso de efectivo 

  • Diversificación: la primera regla a la hora de invertir es no jugárselo todo a una carta y optar en vez por la diversificación. Esta regla se aplica al efectivo como a cualquier otro activo.   
  • El efectivo no rinde: la mayor parte del efectivo en Europa no ofrece rentabilidad desde hace mucho y ahora cabe decir lo mismo del efectivo en USD. 
  • Interés compuesto: se atribuye a Albert Einstein la frase: «El interés compuesto es la octava maravilla del mundo. El que lo entiende, lo cobra. El que no, lo paga». Los inversionistas con posiciones voluminosas en efectivo pagan un alto precio en concepto de rendimiento potencial perdido.

Inflación: el efectivo es como cualquier otro activo. Si no se le presta atención, su valor decrece con el tiempo. El efectivo pierde su valor por el aumento del nivel general de precios a medida que pasa el tiempo.

Inversiones en mercados privados: tener o no tener liquidez 

«¿Tener o no tener liquidez? Esa es la cuestión». Y siguiendo con la paráfrasis libre de Shakespeare: «¿es mejor para la cartera soportar las pedradas y las flechas de la volatilidad de los mercados públicos o abrazar las inversiones privadas de baja volatilidad?».

Definición

El término «capital riesgo» o «capital privado» se refiere a cualquier inversión que no cotice o no se negocie en un mercado bursátil. En líneas más generales, el término «mercados privados» incluye todas las inversiones no públicas, entre ellas las inversiones en deuda privada. En esas inversiones se pide a los inversionistas que inviertan el capital durante un período extenso a cambio de acceder a fuentes de rentabilidad no disponibles en los mercados públicos.

Cuestiones a tener en cuenta sobre las inversiones en mercados privados
La respuesta a la cuestión de tener o no tener liquidez no es en blanco o negro. En el marco de una cartera diversificada habría que optar por inversiones líquidas e ilíquidas. Las inversiones en mercados privados pueden ser un complemento para carteras tradicionales al proporcionar exposición a empresas nuevas en crecimiento, los avances tecnológicos y, en momentos de dificultad, activos no disponibles en los mercados públicos.

Asimismo, las inversiones en mercados privados pueden tener un horizonte de inversión a más largo plazo, lo que las puede convertir en inversiones idóneas para la próxima generación.

La iliquidez también puede ser buena            
Una forma de obtener exposición a los mercados privados son los llamados fondos de capital «cerrados». Los gestores de estos fondos solo exigen la entrega del capital prometido cuando tienen inversiones que hacer. Esta configuración estable del capital permite que el gestor desarrolle la inversión sin el miedo a tener que comprar en momentos de euforia (cuando los precios son altos) o tener que vender cuando los inversionistas deseen un reembolso, lo que suele ocurrir cuando caen los mercados. De este modo, los fondos de capital «cerrados» ofrecen seguridad a sus inversionistas porque los gestores no se convierten en vendedores a regañadientes por precios poco razonables.

 

Hay muchas pruebas empíricas que indican que los buenos inversionistas en mercados privados pueden obtener un rendimiento competitivo, en parte gracias a la naturaleza ilíquida de sus fondos. La falta de liquidez puede proteger a los inversionistas de sus propias emociones y de la propensión a vender en momentos de tensión. Por lo tanto, participan en el alza de las inversiones cuando se recuperan, ya que siguen siendo una operación activa.

Más liquidez de la que se piensa
Los fondos de «mercados privados» no cotizados muestran una liquidez «natural» gracias a la compraventa de inversiones de cartera. Esto es así porque quienes invierten en mercados privados son propietarios temporales de activos y siempre buscarán darles salida en el momento correcto por el precio adecuado. Llegado ese punto, los inversionistas recibirán de vuelta su dinero. Además, puede haber un mercado privado secundario que les ofrezca una salida anticipada en caso necesario. 

Para concluir, recomendamos a los inversionistas avezados a no enfocarse solo en el núcleo de la cartera, sino también en sus extremos.

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